Odio los rascacielos

Odio los rascacielos por lo que representan, el poder económico de grandes ególatras que quieren demostrar su riqueza, conseguida a través de la explotación, lo fraudes fiscales, y la financiación de actos ilícitos.

Creo que les gustan tanto porque al tener forma de falo compensan la pequeñez del que poseen.

Son una puta aberración visual.

Tal vez el Dios castigador del antiguo testamento tenía mi temperamento, por eso destruyó la Torre de Babel.