Poema del ojo ciego

Como veréis tengo cierta obsesión con la palabra ojo, últimamente todo lo que escribo suele contenerla. Es una de mis palabras fetiche. Aquí os dejo un poema titulado «Ojo ciego».

Soy un ojo que no ve
así vivo la vida
medio vivo, medio muerto
esclavo de mi propia ceguera,
sumido en un mar electrificado
oteando sin cesar
en busca de la libertad.

Cuando el ojo abra a la vida
afile la vista
y llegue ese nuevo amanecer,
renaceré a mi infinito existir.

ojo-cerrado

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Elegía por la muerte mía

He pretendido realizar una elegía en versos de arte menor, octosilábica, pero ha sido muy difícil poder expresar todo lo que quería en ocho sílabas, por eso no  todos los versos están cuadrados. He de decir que éste poema me gusta mucho porque tiene gran significado para mí aunque sé que no es perfecto, me parece que algo le falta o le sobra.

Lloro la muerte más triste
la muerte de la vida mía
que sin quererlo te fuiste

Como se va la noche y el día,
una década sangrando
con el alma hundida y umbría

Descalzo voy caminando
sobre senda serpentina
clavos oxidados pisando

Falta el vino en la cantina
falta el agua en este pozo
falta el alba matutina

Quiero llorar de gozo
quiero la vraie vie y su ausencia
quiero perderme en su alborozo

Cuando acabe la tormenta
cuando llegue el nuevo día
mi ser y mi osamenta
se alimentarán de ambrosía.

muerte

Casa inundada (Sueño I)

Este podría ser el primer post de algunos de los sueños que me han causado gran impacto y que  he logrado recordar con el paso del tiempo. Hay algunos que por su idiosincrasia tan absurda, a pesar de recordarlos, es imposible describirlos.

Pues bien procedo con uno aleatoriamente.

Se trata de un sueño recurrente que he tenido a lo largo de mi vida. En el sueño estaba en mi habitación y despertaba. Pero mi casa estaba inundada de agua, desde el suelo hasta el techo. El agua era totalmente cristalina, como el agua de grifo. Los muebles, a pesar de haber agua, estaban colocados todos en su sitio sin flotar. Yo me encontraba muy bien e iba buceando por toda la casa sorprendido de que estuviera inundada y tenía una sensación muy placentera. Podía sentarme en los sofás como sin el empuje que te obliga a flotar. Recuerdo sentirme muy bien y muy feliz.

Las flores del Corán

En el siguiente fragmento de la película «El señor Ibrahim y las flores del Corán» podemos ver resumida toda la enseñanza, según el señor Ibrahim, que nos ofrece el Corán. A lo que yo añadiría que se podría aplicar al resto de enseñanzas religiosas.

También existe cierta analogía con la primera transmisión del Zen, que algunos estipulan en una charla de Buda, no recuerdo cuál, en la que que al finalizar levantó una flor de Loto y su primo Ananda sonrió, dejando clara su comprensión , pasando a ser el primer maestro de la rama Zen.