Jodida inspiración

Año y pico sin escribir una puta palabra.

Jodida vida fría y embotadora que bloquea tu creatividad.

Oh, musas dónde os habéis metido, sois como rameras a las que hay que pagar tributo. Triibuto de sangre y de alma.

Jodidas rameras, volved, volved a mí.

Si no tendré que ir a buscaros y traeros arrastrandoos de los pelos, encadenadas y fustigandoos con un látigo si es necesario.

Sois como una ramera Babilónica.

Cobráis tributo.

Casa inundada (Sueño I)

Este podría ser el primer post de algunos de los sueños que me han causado gran impacto y que  he logrado recordar con el paso del tiempo. Hay algunos que por su idiosincrasia tan absurda, a pesar de recordarlos, es imposible describirlos.

Pues bien procedo con uno aleatoriamente.

Se trata de un sueño recurrente que he tenido a lo largo de mi vida. En el sueño estaba en mi habitación y despertaba. Pero mi casa estaba inundada de agua, desde el suelo hasta el techo. El agua era totalmente cristalina, como el agua de grifo. Los muebles, a pesar de haber agua, estaban colocados todos en su sitio sin flotar. Yo me encontraba muy bien e iba buceando por toda la casa sorprendido de que estuviera inundada y tenía una sensación muy placentera. Podía sentarme en los sofás como sin el empuje que te obliga a flotar. Recuerdo sentirme muy bien y muy feliz.

La campiña

amoralapalabra

Podría llorar mi alma, por no poder ser.
Podría vomitar mi rabia, por mi anhelada libertad.
Podría arrancar mi putrefacto cerebro, por estar estropeado.

Dónde están los campos esmeralda que nos prometieron.
Dónde está el agua límpida en la que saciar nuestra sed.
Dónde reside el gozo de niño pequeño.

Cuándo se perdió la senda marcada en el fuego interior.
Cuándo retornaré al hogar de la unidad.
Cuándo me reencontraré con la Madre serpiente.

2015-05-29_122546

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